domingo, 27 de marzo de 2011

Lo gritaría, contra mares y montañas.

¿Que por qué lo quiero?
No lo sé, en verdad casi ni lo conozco. Quizá por sus ojos. Esos ojos que me hipnotizan. Tal vez por su sonrisa. Esa sonrisa que me hace reír solo con mirarla. Por sus pequeñas manías. Sus brazos. Esos brazos que desearía que me abrazasen a cada hora. A cada minuto. A cada segundo. Sus obsesiones. Me gusta por su seguridad, esa que me transmite con solo pensarlo. Por ser distinto de los demás. Por no dejarse influenciar y ser siempre él mismo. Porque con su simple hola, hace que se me pongan los pelos de punta y los nervios me coman viva. Realmente no sé por qué me gusta como me gusta. Pero si fuese necesario, lo gritaría.

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